Keith Keller Keith Keller ya estaba dedicado al arte cuando viajaba por México y se detuvo en San Miguel por un día. Tenía $.-200 dólares en el bolsillo, pues iba de regreso a su país. Corría el año de 1985.
Después de rentar un cuarto por $5 dólares la noche, como muchos turistas, encontró el camino hacia el Jardín. Al atardecer, se sentó en una banca, miró a su alrededor y pensó: “Este sería un buen lugar para vivir".
Oyó algunas risitas y vio a unas niñas que sentadas en la barda que enmarca el Jardín. Entonces sacó su pequeño cuaderno de trazos y se pudo a dibujar. Al terminar, un hombre le preguntó que cuánto quería por el dibujo que acababa de hacer. Keith le respondió que $20 y el Señor, después de buscar en sus bolsillos, le entregó un billete de veinte dólares.
Las pinturas de Keith no pertenecen a algún género en particular, aún cuando ocasionalmente se le compara con las escuelas de “Ash Can School” y al realismo social de a mediados del siglo veinte en Estados Unidos.
Aún cuando sus temas van de los bares a las guerras, él principalmente pinta mujeres. |